La manzana completa donde se encuentra la Casa Consistorial de Aranjuez corresponde a la llamada CASA DE EMPLEADOS que Don Cándido López y Malta describe así “La Casa de Empleados que forma una sólida manzana entre la Plaza Mayor y calles del Gobernador Almíbar y Abastos se construyó por Reales órdenes de 16 y 26 de Mayo y 30 de Septiembre de 1786.
En 1863 se colocó el reloj de la torre por cuenta del municipio, el que sustituyó en 1865 poniendo otro nuevo con esfera de cristal para transparente, dando más elegante forma al campanario figurando un templete con cuatro columnas de hierro fundido, para el que se aprovecharon las destempladas campanas del antiguo.
En el caso concreto de la Casa Consistorial ha sorprendido la aparente sustitución del muro central de carga por un pórtico de pies derechos y vigas de madera. En planta baja algunos de estos pies derechos de madera fueron sustituidos por pilares de fundición. Esta primera aproximación a la edificación observaba únicamente obras de poca consideración, en general de albañilería con demolición de tabiques, levantamiento y reposición de suelos y poco más, con presupuesto escaso.
Estimando que una intervención mas acorde seria acometer la consolidación en general del edificio, la reforma y adecuación de la fachada principal a la representatividad que merece la institución, la sustitución de las carpinterías, el acondicionamiento ambiental, la modernización de la instalación eléctrica, de iluminación, de fontanería, la instalaciones de seguridad, control de acceso, etc.
En relación con la normativa urbanística, la propuesta de intervención en el edificio se planteó desde la óptica de que se trata de un edificio calificado, en el Plan General de Ordenación Urbana de Aranjuez de CAC2, es decir, se trata de un edificio de conservación por lo que la intervención fué de carácter minucioso y ordenado sin modificación de elementos estructurales para ceñirse escrupulosamente a la aplicación de la Ordenanza de Reformas.
La estructura de la organización general del edificio se resolvió con espacios abiertos y naves diáfanas proporcionando una fácil reconversión de los espacios a nuevas iniciativas, reducción de unos departamentos, ampliación de otros, permitiendo adaptar en cada momento el espacio a las necesidades coyunturales, incluso propiciando una mayor la rentabilidad de los recursos materiales y humanos del Ayuntamiento.